¿Qué encontrarás aquí?

Hola! Os escribe, de nuevo, Espe :) En este texto os explicaré lo que encontraréis en este blog. No serán historias de 100 y pico capítulos, sino pequeños relatos, algunos con varias partes. También encontraréis opiniones y demás sobre los Danna & sus momentacos :) Besitos, sus quiere ♥

miércoles, 29 de febrero de 2012

Tú eres mucho mejor beso de un minuto, tú.. (8)

Te acabas de enterar de la triste noticia. Ella, tu novia, en el hospital. Y tú, trabajando. Apenas notaste ayer su pésimo estado de salud, y te asustas. Y te culpas. Así es, las culpas para ti. ¿Por qué no la llevaste al hospital? ¿Por qué no le pusiste la mano en la frente? ¿Por qué no te quedaste a dormir? Y, te das cuenta de que le diste más importancia a twittear con tu nuevo ordenador que ella. Ella, que se supone que es tu novia. La persona a la que más quieres. Y te vas de su casa por una jodida red social. ¿Es que no tienes ya el iPhone? ¿Es que ella no ha dejado todo por estar contigo? Pero, tú, eres así. Prefieres contestar a tus fans que preocuparte por su estado de salud. Ahora lo único que haces es correr, no quieres coger el coche, estás demasiado nervioso. El hospital te pilla lejos, no le das importancia. De un sprint, te recorres la distancia, y llegas casi arrastrándote. Sabes que es un peligro para ti correr tanto por el asma, pero ahora mismo ese no es tu problema ni tu preocupación. Es ella. Corres hasta llegar a su habitación, sus padres están fuera. Te acercas corriendo a ellos, que te abrazan, te tienen mucho cariño, como tú a ellos.

- ¿Cómo está?
- Los médicos dudan...
- ¿Dudan? ¡Son médicos! No pueden dudar de su salud.
- Dani, está muy mal...
- ¿Qué le pasa?
- Tiene una bronquitis fuerte y una obstrucción en el pulmón, no creen que puedan salvarla...


En ese momento, te derrumbas. Piensas que es tu culpa, ella estaría mejor si tú la hubieras llevado al hospital cuando empezó a toser fuerte. Pero ni ella ni tú le disteis importancia, y te culpas. Al sentarte, se te cae la caja más cara que has comprado en tu vida del bolsillo, y no te das cuenta. Su padre sí, que la coge y la observa detenidamente. Te mira, y te sonríe. Tú en ese mismo momento te das cuenta, ¿qué hace él con eso? Te pones en pie y caminas hacia él.

- Señor... yo...
- Daniel, tranquilo...
- No puedo estar tranquilo señor...
- Se va a poner bien, ¿vale?

No te queda más remedio que asentir.

- ¿Qué es esto? - pregunta su madre
- Es... yo... bueno... quería... pedirle... matrimonio... y... el... anillo... bueno... hoy....
- Oh... enhorabuena, Dani.
- No creo que me diga que sí...
- ¿Por qué no iba a hacerlo?
- No sé...  Hay mejores chicos para ella, y...
- No los hay mejores, Dani, tú para ella eres el mejor. La quieres, la cuidas, la respetas. Y ella te quiere a ti, Dani...
- ¿Sí?
- Sí... así que, ahora, entra a la habitación, habla con ella y dile lo que sientes. Dale el anillo y pídele que se case contigo. Ella tiene otra buena noticia.

lunes, 27 de febrero de 2012

Someone Like You. Parte 2. (Versión = él, antes de morir)

Suena tu despertador. Recuperas el conocimiento después de haber dormido seis horas y te encuentras abrazado a ella. Una mano por debajo de vuestra almohada común, la otra, encima de su ya abultada barriga, donde está creciendo vuestro primer hijo, preparándose para nacer, del cual lo único que sabéis es que será niño. Su nombre, como ella eligió hace apenas cuatro semanas, Daniel. Y tú, ante la idea, sonríes. Sabes que ella no deseaba quedarse embarazada aún, pero lo aceptó, y ahora, junto a ti, es la más feliz del mundo. La observas dormir durante un rato, hasta que te levantas y vas a la cocina para hacer el desayuno. Piensas detenidamente, ¿qué puede desear ella? Y enseguida, el chocolate te viene a la cabeza. Ya lo tienes, ¡crêpes! A ella le gustan mucho, y son fáciles y rápidos de hacer. Buscas los ingredientes y los preparas mientras tienes la sensación de que hoy vuestra vida va a cambiar. Te ríes interiormente, ya que, si es que de verdad cambia, sería porque el bebé naciera, algo imposible debido a que su estado de gestación no llega a los siete meses de duración...

... Media hora después, has acabado de hacer el desayuno. Decoras un crêpe especialmente, escribes en él vuestros nombres, junto a un corazón, y una carita sonriente, en la cual intentas representar a vuestro bebé, y que siempre estaréis juntos. Lo preparas en una bandeja de color verde pistacho y lo trasladas a vuestra habitación. Colocas la bandeja sobre la mesilla y, en ese mismo momento, te acuerdas de que hoy tenéis ecografía. Corriendo, miras la hora. Las 10:38 de la mañana, la ecografía es a las doce. La despiertas.

- Amor...
- Mmm...
- Despierta princesa...
- Quiero dormir...
- Hay eco...
- Vaale...

Nunca te gustó despertarla, y mucho menos últimamente, ya que al bebé le ha dado por moverse por las noches y ella no puede dormir tanto como debería o desearía.

- Venga princesa...
- Ya voy...

Abre los ojos, y tú sonríes al verte reflejado en ellos, consciente de que no será la última vez. Pero no sabes que a veces las cosas cambian, y todo finaliza. Tú piensas que no, que esto que estás viviendo nunca cambiará. Mas hay veces que Dios es malo, toco acaba, todo finaliza. Y yo, te recomiendo, disfruta de estas horas que te quedan a su lado, y hazlo bien... Ella, desgraciadamente, va a sufrir.

domingo, 26 de febrero de 2012

Someone Like You.

Hoy es un día lluvioso y gris. Un día de esos que deseas que se acaben, que deseas que llegue la noche para poder tirarte en tu cama y descansar por fin, para olvidar todo lo sucedido hoy. Nunca pensaste en un día como el de hoy. Nunca te pudiste imaginar que esto pasaría. Él, tú, felices. Juntos. Caminando de la mano por las calles de León, o incluso de Mollet, comiendo un helado juntos. Y, de sopetón, te encuentras con esto, deseando que sólo sea una mala pesadilla. Que despiertes a su lado y todo vuelva a ser como antes, pero una voz malvada en tu mente te dice que no. Te dice que todo ha acabado. Que ya no vas a verle más. No podrás sentir sus caricias, ni sus manos tocándote la barriga, feliz, sintiendo a vuestro futuro hijo, sus pataditas. Y de eso sólo han pasado tres semanas. Tres semanas en las que, un día, de la noche a la mañana, todo cambió. No le volviste a ver. Ni vas a volver a hacerlo. Miras al cielo, una gota de lluvia cae en tu cara. Piensas que es él. Te está diciendo que te quiere, desde dónde quiera que esté. Te está trasmitiendo que sigue enamorado de ti. Nunca te olvidará. Tú lloras a más no poder y gritas. Gritas de rabia, gritas de dolor. Maldiciendo aquel camionero que se lo llevó por delante mientras pedía ayuda después de sufrir un accidente. Y tú te enteraste en una ecografía, se te derrumbó el mundo. Sólo pensaste en morir tú también, y ser felices, juntos, durante toda la eternidad. Pero tu madre te recordó la vida que llevas dentro, fruto de vuestro amor, y piensas en seguir adelante. Seguramente, él estará orgulloso de ti. Observando cómo luchas, sabiendo que le sigues queriendo. Y ya no puedes más, ya no puedes caminar más. Te has cansado de andar sin rumbo. Todo lo ves en blanco y negro. Tú, con el traje del entierro, y sus cenizas en la mano. Te sientas en un banco, las colocas sobre tus rodillas y las miras llorando. Y te preguntas, ¿cómo alguien tan joven puede morir así? Y entonces recuerdas, aquella frase, aquel libro. 'Tres Metros Sobre El Cielo', era el título. La frase; <<pero a veces Dios es malo, es malo y te lo arrebata.>>  Y sí, es lo que te ha hecho. Te lo ha quitado, para siempre. Sientes que no puedes más, y es cuando notas a tu hijo moverse. Una mínima sonrisa sale de tu boca, y hablas. Sabes que no te va a responder, pero sientes esa necesidad.

- Dani.. se ha movido.. Otra vez..

Y recuerdas la última vez que lo notaste, Dani tenía sus manos en tu barriga, la cabeza apoyada en tu hombro y te susurraba.

- Es nuestro, cariño.. Nuestro bebé.

Lágrimas vuelven a tus ojos. Y no sabes cómo, pero lo vuelves a sentir. Le sientes en esa misma posición, manos en tu barriga, cabeza apoyada en tu hombro. Lo notas darte un beso en el cuello, y te estremeces. Entonces, para ver si es real, te levantas y te giras. No lo ves. La gente te mira a ti, que, llorando, agachas la cabeza y te quieres morir. Sólo piensas en eso. Sabes que no va a ser fácil. Que no podrás vivir mucho más sin él.. Pero tienes a tu hijo. Fruto de vuestro amor. Quizás él te lo dejó porque sabía su futuro. No lo sé, ni lo sabré, pero que sepas, que él te quiere. No, no te quiere. Te ama. Y, por muy lejos que esté, nunca te va a olvidar.

lunes, 20 de febrero de 2012

Una paranoya.

Ya ha pasado un año de aquel día en el que me pidió por favor que me quedara embarazada, que quería tener un hijo aunque no estuviéramos saliendo. Me cabreé con él, y dejamos de hablarnos, hasta hoy. Está enfermo, y Flo me ha pedido que vaya a cuidarlo. No he podido negarme, pues es Flo; y Dani ha sido mi mejor amigo de ENSLN, por lo que supongo que por ello me pidió lo del bebé. Recientemente lo había dejado con su novia, Inma... bueno, no, ella había muerto en un accidente de tráfico, y supongo que necesitaba sentirse querido. En fin, ha acabado el programa, Flo me lleva a la casa de Dani y bajo del coche. Me acerco a su portal, su timbre aún tiene el nombre de Inma, así nunca conseguirá superar su muerte. Toco y espero a que me abra. Noto cómo descuelga, y a los instantes, su voz ronca, parece que ha estado llorando.

-¿Sí?
-Dani, soy Anna...
-Ah... sube, sube.

Abro el portal y subo hasta su rellano, me está esperando, se le ve muy mal. Ojos rojos e hinchados de haber llorado, pálido. Me acerco a él.

-Inma...

Se derrumba. Se me parte el corazón al verlo así, me acerco a él y le abrazo muy fuerte. Me responde, llorando. Está fatal, y se nota. Un par de horas después, consigo que se duerma en su cama y que se relaje un poco. Yo me dedico a ordenar la casa, mientras me voy parando detenidamente en cada foto. Ellos dos, felices y enamorados. Tuve la suerte de conocerla, Dani me la presentó muy ilusionado, diciéndome que era el amor de su vida, y en sus ojos eso se notaba. Voy a la cocina y miro la puerta. Una foto de una ecografía, al lado pone el nombre de su novia, Inma García Sánchez, 10-12 semanas de gestación. Supongo que unos tres meses. Por eso Dani me pidió el favor, si lo hubiera sabido de antes, ¡claro que hubiera aceptado! Por él y porque se merece ser feliz, ha luchado demasiado en esta vida. Cuando acabo, voy a verle a la habitación, sigue profundamente dormido y abrazado a una almohada. Decido tumbarme a su lado, y me quedo mirándole. Es tan sumamente perfecto que... Bff... creo que me estoy enamorando, y eso, ahora mismo, no es lo correcto... Pero mis pensamientos desaparecen cuando escucho unas palabras salir de su boca, en sueños.

- Annita, te quiero.